LA ESCULTORA DEL TIEMPO

LA ESCULTORA DEL TIEMPO. Es gracias a la transformación de ideas y conceptos latinoamericanos, que Silvia Rivas realiza una juiciosa investigación sobre el Tiempo y el Espacio a lo largo de su obra. Existe una caracterización nostálgica y elástica con el uso del Videoarte para Rivas que, de forma sutil, refleja la elegancia e intencionalidad de la Videoinstalación.

LA DÉCADA DE LOS AÑOS 90

LA DÉCADA DE LOS AÑOS 90. Del mismo modo, comenta cómo “a fines de la década del ochenta el vídeo estaba de moda, era una vital vanguardia alimentada por el espíritu optimista de la democracia recién recuperada luego de la dictadura militar (1976-1983)” (p. 1).

En el transcurso de la década de los años 90, el Videoarte argentino estuvo influenciado por la escena internacional. “El sostén dado por las delegaciones de Francia, España y Alemania al movimiento de vídeo, tuvo el claro propósito de promover el conocimiento y la práctica de formas audiovisuales alternativas, independientes de la industria o del modelo sostenido por Estados Unidos y el cine de Hollywood. Con los países latinoamericanos los encuentros y la interacción fueron constantes, circulando muestras a lo largo y a lo ancho de las Américas desde comienzos de los noventa” (p. 6).

EN LOS AÑOS 2000

EN LOS AÑOS 2000. Sin embargo, no fue hasta el 2007 con “Resplandores, Poéticas analógicas y digitales”, realizado de la mano de Rodrigo Alonso, que la llegada del Internet al Videoarte generó nuevas perspectivas gracias al avance tecnológico. Es como si, desde ese entonces, la unión de nuevas técnicas le diera distintos horizontes al panorama artístico latinoamericano.

“Las relaciones del vídeo con Chile, Uruguay, Colombia y Méjico fueron porosas y constantes. La Fundación de Estudios Brasileros y el Festival Vídeo Brasil contribuyeron al acercamiento entre nuestras producciones”, menciona Tanquini sobre las proliferaciones artísticas en el mundo.

UN METAMEDIO

UN METAMEDIO. Para quienes no la conocen, es necesario aclarar que Rivas transita el Videoarte de forma única y personal, dotando entonces de un sello característico a cada trabajo. En su libro, Rivas menciona cómo el Videoarte es la unificación y la transformación de todo tipo de técnicas artísticas. La fotografía, la música, el montaje e incluso la pintura son coprotagonistas en una buena parte de las obras que conocemos. Por lo tanto, resultaría más que válido comprender a este formato como un metamedio, aquel que – tal como lo dice su nombre y en medio de una apología Kantiana- se aleja de los fines y prioriza los a los medios. Pero aquí existe otra distinción: a pesar de que trabaja con distintas técnicas, el Videoarte no es el hijo pródigo del cine. 

LA POSGUERRA, HOLLYWOOD Y LA LLEGADA DE LAS VANGUARDIAS ARTÍSTICAS

LA POSGUERRA, HOLLYWOOD Y LA LLEGADA DE LAS VANGUARDIAS ARTÍSTICAS. De acuerdo con distintos tíos y padres del Videoarte en Argentina, como Graciela Taquini y Rodrigo Alonso, esta forma de expresión nació en la década de los años 60, propiamente del cine de la posguerra. Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó y la humanidad estaba recogiendo las secuelas del conflicto, las brillantes pantallas del cine Hollywoodense llegaron a iluminar un panorama de esperanza y paz mundial.

Sin embargo, fueron los artistas vanguardistas quienes se opusieron al taquillero Star System, que adopta a una estrella protagonista y comercial en todas las películas; para renunciar a la manipulación de las imágenes. Fueron ellos quienes, negándose a la narratividad, experimentaron con la iluminación, el color y el montaje para generar nuevas formas de reflexión artística.

Aquí todavía existía un sentido ambiguo del Videoarte y la Videoinstalación, ya que cualquier producción artística de ese entonces entraba en esta categoría. Es así como el Videoarte, a través de la yuxtaposición, las incrustaciones, las sobreimpresiones de textos, la ralentización y la aceleración, entre otros, le dieron un giro fundamental al uso del vídeo en sus obras: el rol del espectador.

Contrario a las películas y la televisión, en el Videoarte el espectador tiene un rol completamente activo. Es él quien decide qué está viendo y cómo su atención puede -o no- cambiar el sentido subjetivo a la obra.

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