12.03.2026
— 09.08.2026

Colección en escena #7 Desconfinamientos: Geografías afectivas en la Colección MAMBO

En el marco del primer ciclo expositivo de 2026, dedicado a la relación entre el ser humano y el mundo natural, Desconfinamiento presenta una selección de obras de la Colección del Museo de Arte Moderno, haciendo una relectura de estas desde la Geografía Afectiva y buscando liberarlas de las interpretaciones tradicionales.

La Colección, nacida en los años sesenta con una donación de alrededor de ochenta obras fundacionales, alberga piezas tanto de grandes nombres como de artistas que, emergiendo durante los años sesenta, setenta u ochenta, fueron desapareciendo de los espacios que constituían el mainstream del arte moderno y contemporáneo del país. Algunas de las piezas exhibidas aquí ofrecen respuestas fugaces sobre la vida y obra de sus autores, nublando la visión historicista que los insertaría dentro de un continuo de movimientos y momentos en el arte colombiano. Una relectura de estas piezas fuera de este paradigma permite comprenderlas no desde una falta de continuidad, sino a la par con otros artistas cuya trayectoria ha seguido un curso más legible.

La Geografía Afectiva, un concepto que ha ido emergiendo en los últimos veinte años, entiende el afecto humano como un ente activo que repercute sobre el mundo físico; concibe el entorno más allá de lo material: imaginarios personales, ideales, presencias y estados de ánimo participan en la construcción de un lugar. El afecto, una fuerza circulante entre cuerpos que activa en simultáneo la mente, el cuerpo, la razón y la emoción, es una herramienta conceptual tan improbable y opaca como los lugares más ilegibles de la Colección.

Las pinturas Bogotá (1984) de María Clara Gómez y Sin título (1996) de María Fernanda Zuluaga enfocan pictóricamente objeto y paisaje. Plasmar la vista desde una ventana, más que un ejercicio mimético, es una declaración: con el tiempo pintando, se refuerza el vínculo con los cerros, los reflejos, la luz y todo aquello que constituye el entorno. Mientras que Cuerpos (1968) de Amelia Cajigas borra los límites entre silueta corporal y relieve montañoso, en la performance Cuerpos Dóciles (2022), Jenny Toro Salas funde su cuerpo con la tierra, “configurando una imagen ambigua entre altar y sepultura”.

Pensar desde el afecto implica entender lo pequeño, lo ordinario y lo hechizo como elementos que, pieza por pieza, construyen el espacio político. Las pinturas de Elsa Gramcko, Superficie Rota (1963) y de Teresa Casanova, Calabrofos (1961), tradicionalmente asociadas a la abstracción del informalismo venezolano, pueden leerse alternativamente como estudios del mundo microscópico. El gusano peruano (1977) de Liliana Villegas y Sol y sombra (1992) de Margarita Gutiérrez, dos piezas que estallan las dimensiones de pequeñísimos componentes naturales, parecen subrayar su importancia como constructores silenciosos del medio ambiente y el entorno construido.

En el marco de la séptima iteración del programa La Colección en escena, la exposición propone una visión de esta no como archivo estático, sino como territorio afectivo en constante transformación potencial.

Curaduría:
Inés Arango Guingue

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